EL SEVILLANO ESAÚ FERNÁNDEZ TRIUNFADOR DE LA SEGUNDA Y ÚLTIMA DE FERIA
Cortó dos orejas y rabo a su último oponente. Javier Conde una oreja en su primero.
 
           
 
El sevillano Esaú Fernández ha sido el triunfador de la segunda y última corrida de la Feria de Ajalvir después de cortar las dos orejas y rabo a su segundo toro, un excelente ejemplar de Fernando Peña que fue premiado en el arrastre.
 
Cabezón y cuajado el primero, con comportamiento y cara de bruto. Le costó encelarlo a Joao Moura que tiró de oficio para clavar tres rejones. En banderillas templó en las salidas pero faltó ajuste en los embroques. Faena de suficiencia en la que se excedió colocando cortas, usó dos rejones definitivos y escuchó una ovación.
 
Al segundo de la tarde , que hizo tirarse a  Javier Conde de cabeza al callejón, el malagueño no lo quiso ni ver. Por la cara y sobre las piernas, no hubo justificación por ninguna parte ni historia que contar. Se lo quitó de en medio de media y descabello para escuchar silencio. 
 
             
 
Con media docena de verónicas, una media y distinta actitud le basto a Esaú Fernandez para calentar al congelado tendido con el primero de su lote. No fue fácil, con la muleta, acoplarse al viento y a la brusca condición del animal, pero el tesón y la voluntad de Esaú le hicieron encontrar el sitio en la distancia corta. Fue al natural donde surgieron estimables muletazos sueltos con un toro amenos que terminó quedándose debajo de las telas sin maldad. Media estocada tendiday un descabello sirvieron para pasear una oreja.
 
También cabezón y basto salió el cuarto, que acudió a los caballos de Moura con la cara arriba pero con ritmo y cierto son. Sobresalieron las pasadas en banderillas, con temple y riesgo, dando los pechos y clavando con estrechez en lo alto, aguantando y toreando con la grupa en las salidas con mucha pureza. Tuvieron entrega las cortas y valor los desplantes, pero el pinchazo y el rejonazo trasero dejaron el premio en ovación.
 
Lució desliz y buen pitón derecho en los capotes el cuarto, de buena hechura y justa condición, al que Javier Conde solo quiso torear con la pañosa y solo en un inicio de detalles y pinturería, pero sin apreturas ni confianza. A pesar de todo, el público jaleó un trasteo con altibajos en el que faltó el toreo fundamental y brillaron los remates. Mató de estocada efectiva y paseó una oreja. 
 
              
 
Salió animoso Esaú Fernández en el sexto, un precioso burraco de buena hechura al que el sevillano le endosó un buen manojo de verónicas abrochadas con sabrosa media. Tuvo humillacion y recorrido el de Fernando Peña en la muleta de un Esaú con confianza que aplicó suavidad a la tela y composición al trazo, dejándola siempre puesta para ligar.
 
Más corto el animal por el pitón izquierdo, fue con la diestra con la que llegaron los mejores pasajes y un final cosido a los vuelos de mucha inteligencia. Buscó, incluso, el injustificado indulto, pero terminó recetando un volapié entregado pero tendido que sirvió para cortar las dos orejas y el rabo, a un toro premiado con la vuelta al ruedo.
 

Ficha del festejo:

Plaza de toros de Ajalvir (Madrid). Media entrada en tarde fría. Toros de Antonio López Gibaja para rejones y de Fernando Peña para la lidia a pie; el sexto, premiado con la vuelta al ruedo.
 
 Joao Moura: ovación y ovación.
 Javier Conde: silencio y oreja.
 Esaú Fernández: oreja y dos  orejas y rabo.

 

                                                                              Fuente: burladero.com